Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.
Resumen
- 10/04/2007 20:22 - La Corona: La legitimidad de los medios.
- 10/04/2007 20:26 - La Corona: La legitimidad constitucional
- 10/04/2007 20:29 - La Corona: La legitimidad histórica
- 10/04/2007 20:36 - La Corona: La legitimidad dinástica
- 10/04/2007 20:39 - La Corona: La legitimidad popular
- 10/04/2007 20:53 - La Corona: A modo de introducción
- 10/04/2007 21:08 - Máxima mínima
- 14/04/2007 07:43 - 76 aniversario de la proclamación de la II República española
- 16/04/2007 13:11 - Manuel Aznar Zubiagaray, periodista. (Y abuelo de José María Aznar)
- 17/04/2007 00:17 - El imPPerio contraataca
- 22/04/2007 09:13 - Máxima mínima
10/04/2007
La Corona: La legitimidad de los medios.
Juan Carlos I recibe la legitimidad de nuestros periodistas, siempre al servicio de la verdad, en este vídeo. Los dos vídeos anteriores son manipulaciones de la verdad al servicio de los oscuros intereses de una conjura republicana, judeo-masónica y antiespañola, en fin de los enemigos de siempre.
La Corona: La legitimidad constitucional
Leyendo la constitución llaman la atención dos artículos claramente contradictorios:
Artículo 14:
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
Artículo 57:
1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.
El artículo 57 incumple el 14 en los siguientes puntos:
Es hereditaria (discriminación por razón de nacimiento).
Prefiere el varón a la mujer (discriminación por razón de sexo).
Prefiere al de mayor edad que al menor (discriminación por otra condición personal).
O quizá es que la Corona es comparable a una finca, que lo hereda el mayor varón para no dividir la tierra y a los demás hijos se les da estudio y piso.
La Corona: La legitimidad histórica

La legitimidad histórica de cualquier régimen político sólo puede juzgarse, a mi juicio, por dos baremos:
El continuismo con un régimen anterior legítimo, entendiendo por tal el respeto a la legalidad anterior en el cambio de régimen.
La convocatoria de elecciones o referéndum libres si hay ruptura con el régimen anterior.
Si bien la legitimidad de Fernando el Católico como rey de la corona de Aragón es incuestionable, ya que su abuelo Fernando de Antequera no sólo reunía derechos dinásticos suficientes sino que fue elegido en el compromiso de Caspe por los representantes de las cortes de los tres reinos que formaban la corona, Aragón, Cataluña y Valencia, la de Isabel la Católica es más cuestionable.
El 13 de diciembre de 1474, en Segovia, Isabel, hija de Juan II y hermana del recién fallecido rey de Castilla y León, Enrique IV, fue proclamada reina de Castilla y de León. El 29 de mayo de 1475, en Plasencia, tras haber sido obedecida como legítima sucesora dos meses antes, Juana, nieta de Juan II, hija del rey Enrique IV y sobrina de Isabel, fue proclamada reina de Castilla y León. Entonces estalló abiertamente una guerra sucesoria que había sido largamente fraguada y ensayada. Durante seis años, hasta 1480, dos reinas con plena conciencia de serlo, se enfrentaron en el teatro de la guerra, dos reinas y sus maridos, dos reyes que representaban sendos proyectos de futuro (Portugal o Aragón) para un reino que saldría transformado al término del conflicto. Isabel y su marido, Fernando de Aragón, vencieron finalmente en una guerra que, más que ninguna otra hasta entonces, se reveló como un combate por la legitimidad.
Dando por legítimos a los reyes católicos, lo son todos los reyes Austrias, y también los Borbones hasta Isabel II.
En septiembre de 1868 estalla la llamada Revolución Gloriosa, que triunfa con facilidad y destrona a Isabel II que huye a Francia. Se crea un gobierno provisional que convoca elecciones a cortes constituyentes (por cierto bastante limpias según los historiadores), lo que le da legitimidad, que aprobaron la constitución de 1968, en la que se proclama entre otros principios los siguientes:
Soberanía nacional
Sufragio universal directo para los varones mayores de veinticinco años.
Monarquía democrática, con una serie limitación de los poderes del rey
Poder ejecutivo en manos del Consejo de Ministros
Poder legislativo en unas Cortes bicamerales. Ambas cámaras, Congreso y Senado, son elegidas por el cuerpo electoral
Poder judicial reservado a los Tribunales.
Amplia declaración de derechos, reconociéndose por primera vez los derechos de reunión y asociación.
Libertad de cultos religiosos.
De esta constitución emana la monarquía de Amadeo I y tras la abdicación de este, la I República el 11 de febrero de 1873.
El 29 de diciembre de 1874, el general Martínez Campos se pronuncia en Sagunto y proclama al hijo de Isabel II, Alfonso XII, como rey e instaura un régimen de bipartidismo pactado y sufragio censitario y crea una nueva constitución la de 1876, sin convocar elecciones libres ni buscar el refrendo popular. La ilegitimidad de Alfonso XII y Alfonso XIII es evidente.
El mismo Alfonso XIII vuelve a deslegitimarse al apoyar otro golpe militar, el de Primo de Rivera, para suspender la constitución de 1876,
Tras el fracaso de la dictadura de Primo, intenta volver sin éxito a la situación anterior, y al perder en las ciudades las elecciones municipales de 1931, se exilia sin esperar el resultado final, una victoria monárquica, en el mayor acto de cobardía que ha tenido jamás un jefe de estado en España.
El advenimiento de la II República instaura de nuevo de forma legítima un régimen político en España. Esta legitimidad dura hasta el 1 de Abril de 1939, en el que el general Franco gana la guerra civil e instaura de nuevo un régimen ilegítimo en España. Por la ley de sucesión a la jefatura del estado de 1946 Franco queda facultado para imponer un sucesor, bien rey o bien regente, a su libre albedrío, y usa esta facultad para nombrar a Juan Carlos I su sucesor a título de rey, el 23 de Julio de 1969. Este jura su cargo el 22 de noviembre de 1975. Las palabras que de su boca salen reflejan la legitimidad de su instauración.
La Corona: La legitimidad dinástica

La legitimidad dinástica de la rama actual reinante en España, tiene a mi juicio tres claros borrones:
1. La sucesión de Fernando VII por Isabel II.
La ley sálica, antigua ley merovingia, fue restaurada en Francia por Felipe V Capeto, rey de Francia, en 1317, y fue traída a España como herencia borbónica por Felipe V De Borbón, rey de España, en contra de la ley de sucesión española. Es Fernando VII con la pragmática sanción de 1830, primero promulgada, luego derogada y después anulada la derogación, el que abole la ley sálica para que pueda reinar Isabel II, creando así la primera duda en la legitimidad de la rama actual en el trono, y de rebote tres guerras civiles, las guerras carlistas en España. Con la abolición de la ley sálica los Borbones españoles rompen con su tradición.
2. La sucesión de Alfonso XIII por don Juan.
El Príncipe de Asturias, don Alfonso, renuncia a sus derechos dinásticos en 1933 para contraer matrimonio con Edelmira Sanpedro, plebeya y cubana, aunque hija de españoles, y diez días más tarde Alfonso XIII obliga a renunciar a su hijo don Jaime por ser sordomudo, lo que otorga los derechos sucesorios, que no la legitimidad a don Juan padre del rey Juan Carlos. Curiosamente don Jaime no perdió los derechos dinásticos en la rama francesa y hoy el heredero a la corona de Francia es su nieto Luis Alfonso,.La pragmática sanción de Carlos III de 1776 que prohíbe a reyes e infantes contraer matrimonios morganáticos es otra ruptura con la tradición borbónica.
3. La coronación de Juan Carlos I.
Por último, Juan Carlos es nombrado rey de españa el 22 de noviembre de 1975, y la renuncia a los derechos dinásticos de su padre se produce el 14 de mayo de 1977, lo que deja claro que durante dos años no tuvo legitimidad dinástica.
La Corona: La legitimidad popular
No obstante creo firmemente que la mayoría de los españoles son monárquicos. Aunque no he podido encontrar una encuesta en la que se pueda optar por monarquía o república, de todas las encuestas consultadas se desprende el apoyo a la corona.
(Vg.: encuesta 2.401 del CIS:
http://www.cis.es/cis/opencms/ES/1_encuestas/estudios/ver.jsp?estudio=1384).
Por ello he añadido en el margen derecho una encuesta sobre la monarquía o la república en España. Por favor, votad.
La encuesta sugerida por Josan en uno de sus comentarios esta en la siguiente dirección:
http://www.elmundo.es/elmundo/2005/11/20/espana/1132456951.html
La Corona: A modo de introducción

Ante todo quiero agradecer a mis lectores-comentaristas el esfuerzo que hacen por mantener vivo este blog, y manifestar mi grata sorpresa por la enorme cantidad de comentarios en el foro de la corona.
Mi intención inicial al escribir esta serie de artículos, era escribir un prólogo, éste, y una serie de tres de artículos sobre la monarquía de Juan Carlos I titulados:
La legitimidad dinástica,
La legitimidad histórica,
La legitimidad constitucional,
en los que iba a apoyar con mis razonamientos la legitimidad del rey, pero, a mí pesar, no se han dejado escribir en el sentido en que los ideé, sino que han salido claramente republicanos.
Además, al reunir la documentación para escribir estos artículos ha surgido un nuevo artículo titulado la legitimidad de los medios.
Me gustaría que sobre todo visionaseis los tres vídeos que he incluido con atención. A mi juicio la falta de ética de los mal llamados "profesionales de la información" es flagrante.
También me gustaría que participarais en la encuesta sobre monarquía o república en España sita en el margen derecho.
Máxima mínima

“Los Borbones, ni olvidan, ni aprenden.”
Charles Maurice de Talleyrand.
14/04/2007
76 aniversario de la proclamación de la II República española

A petición de alguno de mis lectores republicanos, que por lo visto hasta ahora en la encuesta, son minoría, voy a recordar el aniversario de la proclamación de la II república española con dos vitores:
¡Viva la República! ¡Viva España!
16/04/2007
Manuel Aznar Zubiagaray, periodista. (Y abuelo de José María Aznar)

LA "FICHA DE UN PERILLÁN"
Por Indalecio Prieto
LA ASOCIACIÓN DE LA PRENSA de Madrid, acaba de elegir nuevo presidente, nombramiento denotador de enorme descenso en el periodismo español, descenso que allí corre parejas con el de otros sectores intelectuales. Porque basta comparar la limpia historia y gran talla del primer presidente de esa asociación, su fundador don Miguel Moya, con la vida impúdica y la estatura enana del último electo, Manuel Aznar, para darse cuenta de hasta dónde ha caído aquel periodismo ayer libre y hoy esclavo.
Moya era un caballero prestigioso que utilizaba su enorme influencia personal para mover masas populares y elementos científicos y literarios en empresas tan nobles como el homenaje a don José Echegaray cuando este dramaturgo fue galardonado con el premio Nobel, o para hacer desfilar por la tribuna de la asociación a eminentes personalidades de diversas tendencias políticas. Invitado por él, ocupó dicha tribuna Pablo Iglesias, que hablaba por vez primera a un auditorio no íntegramente obrero.
Los gobernantes recurrían a Moya, no Moya a los gobernantes, y a veces el ahora nonagenario don Natalio Rivas presentábase en la redacción de El Liberal a solicitar de don Miguel que el periódico enjuiciase con benevolencia cualquier acto de don Segismundo Moret, jefe del Gobierno. Moya surgió en la política como diputado republicano independiente, muy afecto a Castelar, y como republicano independiente murió, aureolado de impoluta honestidad.
Manuel Aznar es la antítesis de don Miguel Moya. No obstante, el diario Arriba -y ello revela cuán desvergonzadamente valora la Falange a sus servidores- lo ha calificado de maestro, añadiendo que "viene a entregar su magnífico prestigio de escritor, de periodista, de político y de hombre bueno a nuestra asociación". ¡Pues apañada la va a dejar!
ABC ha recogido de él unas declaraciones. "Desde el 18 de julio -dijo Aznar al diario de los señores Luca de Tena- juré servicio completo a Franco. No he encontrado hasta hoy ninguna razón para cambiar de opinión." Y el diálogo prosigue así:
- ¿Fue usted siempre consecuente?
-Creo que no, salvo en lo esencial.
-¿Qué es lo esencial para usted?
-Lo que atañe a la fe y al designio entusiasta de trabajar por mayor gloria de España.
-¿En qué puesto cree haber prestado el mejor servicio a España ?
-Desde la dirección de El Sol, entregándome con una pasión permanente a la defensa de nuestro ejército de Africa en las horas difíciles."
Algo sé yo sobre el solemne juramento, la firmeza en la consecuencia esencial, el esfuerzo a favor de la gloria de España y la defensa del ejército de Africa, y como puede resultar entretenido, lo voy a contar aunque en parte lo haya contado hace años.
DE LA GUERRERA AL CHAQUÉ
Siendo yo diputado provincial de Vizcaya -lo fui entre 1911 y 1915- concurría a reseñar las sesiones de la Diputación un mozo rubio con uniforme de soldado. Era Manuel Aznar, soldado de cuota y redactor del diario Euzkadi. Había hecho su aprendizaje periodístico en Pamplona, en La Tradición Navarra. Hijo del organista de Echalar y sobrino del párroco de este pueblo, el joven pirenáico comenzó militando en el integrismo, del cual era órgano La Tradición Navarra, pero al enrolarse en Euzkadi, órgano del nacionalismo vasco, no sintió empacho para saltar desde las filas españolistas que inicialmente capitanearan los Nocedal, hasta las separatistas alineadas por Sabino de Arana. Fue el primer brinco de Aznar, quien en los innúmeros que tiene dados y merced a su maravilloso mimetismo se asocia íntimamente a cuantos factores le llaman a colaborar confundiéndose con ellos. El separatismo de Sabino de Arana surgió tan rabioso, que El Correo Vasco, antecesor de Euzkadi, dividía por naciones las noticias europeas, apareciendo Turquía en el penúltimo lugar de aquéllas y España en el último. Todo lo español era extranjero, y extranjero de ínfima categoría.
Aznar se especializó en Bilbao como cronista de fútbol y al estallar la primera guerra mundial, dedicóse a crítico militar. Lo mismo le daban los partidos de balompié entre el Athletic y el Arenas que los combates entre aliados y alemanes. Tanto le sedujeron la táctica y la estrategia, que tiempo después, cuando el mariscal Joffre estuvo en Madrid y se celebró en su honor un acto en el Ateneo, Aznar pronunció un elocuente discurso para explicarle al vencedor de la batalla del Marne cómo ésta se había planeado y ganado. El mariscal francés oía estupefacto que otro le enterara de cuanto él había ideado y realizado.
Viniéndole corto el periodismo, Aznar abordó el teatro y en el domicilio social de la Juventud Nacionalista Vasca estrenó una obra titulada El jardín del mayorazgo, donde se vierten contra España los mayores insultos, los más afrentosos escarnios, las más viles calumnias. Tamaña inmundicia respondía sin duda al "designio entusiasta de trabajar por la mayor gloria de España".
Entonces, tan ejemplar glorificador creía hallar en el nacionalismo vasco, cada vez más pujante, campo adecuado para sus ambiciones. Pero don Nicolás María de Urgoiti, que fue a Bilbao a presidir una Junta de accionistas de la Sociedad Papelera Española, mostróse muy encantado con Aznar por una interviú que éste le hizo y se lo llevó a Madrid para dirigir El Sol, próximo a fundarse. Abandonando las ideas separatistas, el intrépido reportero retornó al españolismo, no al españolismo cavernícola de su etapa integrista, sino al españolismo liberal de don José Ortega y Gasset, principal mentor de la nueva publicación, si bien hubo de avillanarlo pronto poniéndose a bailarle el agua al conde de Romanones, de quien esperaba más provecho que del filósofo. En fin, de sabiniano se trocó en romanonista.
En 1918 encontré a mi desenvuelto colega mariposeando por los pasillos del Congreso vestido de chaqué. Esta transformación de su indumento me asombró. Era el único chaqué, aparte del usado por el presidente de la Cámara, cuyo faldón aleteaba a diario en aquel palacio. Ya los diputados habían prescindido de levitas y chaqués, reservando tales galas, o la del frac, para solemnidades como las de jurar el cargo y oír el mensaje de la Corona leído por el rey. La elegancia de Aznar parecía, pues, algo desorbitada, pero en cualquier forma, un hombre procedente de provincias y nacido en un pueblo montañés que de repente se lanza ataviado con chaqué en la corte, demuestra extraordinaria valentía que le capacita para las más arriesgadas empresas. A cualquier pobre mortal le asusta cambiar así de atavío, mas Aznar reemplazaba el suyo con igual facilidad que la etiqueta política.
Eso que él llama "defensa de nuestro ejército de Africa " fue simplemente defensa del jefe del mismo, general Berenguer, premiado con copiosas compras de alambre espinoso para cercar puestos de va día y de picos y palas para cavar trincheras, operaciones muy lucrativas con las cuales ganó su primer dinero fuera del oficio.
EL SMOKING ENSANGRENTADO Y LA CASACA DIPLOMÁTICA
Habiendo perdido la dirección de El Sol, Manuel Aznar decidió venir a América. En el mismo barco viajaban el cardenal Benlloch y la baronesa de Alcahali, aventurera algo ajada aunque todavía de ver, valenciana y rubia, que tenía por capricho enamorar a altas personalidades, figurando en su relación de conquistas el ex sultán Haffid, varios generales y algunos escritores. Al fin, terminó conformándose con diputados lerrouxistas. La baronesa, queriendo completar con un capelo cardenalicio su baraja amorosa, donde ya figuraba un fez imperial, se dedicó en el buque a ponerle los puntos al purpurado fiando en fama, quizá injusta, de escaso respeto al voto de castidad más viendo que pinchaba en hueso, engatusó a Manuel Aznar, con quien llegó emparejada a México. De alguien necesitaba la infeliz, pues estaba sin blanca, y aquel mozo no sentía escrúpulos ante el dinero.
México parecía terreno abonado para negocios audaces y discurrió, entre otros, el de confeccionar cajas de cerillas que llevaran en la tapa el retrato de Obregón. Todo se le vino inopinadamente a tierra. Dispuesto en su obsequio un banquete, la Alcahali, no convidada se acicaló para asistir también al festín. El amante no pudo disuadirla. Hecha un basilisco se lanzó sobre él, tundiéndolo a golpes. Los camareros del hotel se las vieron y se las desearon para salvar a Aznar quién con la cara surcada de arañazos y el smoking y la pechera manchadísimos de sangre, no pudo concurrir al ágape. El escándalo le hizo partir de México sigilosamente, apareciendo en Cuba, donde se contrató como heraldo periodístico de Machado.
Cuando la Sociedad Papelera Española, valiéndose de cuantiosos créditos contra El Sol, se adueñó por completo del gran diario, Félix de Lequerica, consejero de aquélla, pensó hacer del periódico su escabel político confiando de nuevo la dirección a Aznar. Pocos meses después advino la República. Aznar, con su característica desfachatez, cambió de rumbo, convirtiéndose de monárquico en republicano, como antes había pasado de separatista vasco a unitarista español.
Cierto día oí leer, en Consejo de ministros, un proyecto de decreto nombrando a Manuel Aznar embajador de España en La Habana. Así, quienes manejaban El Sol, adquirido con dinero generosamente aportado por don Jaime Carner y otros catalanes amigos suyos para apoyar la política de don Manuel Azaña, se desembarazaban de Aznar sin pagarle indemnización alguna. Pero yo me opuse enérgicamente a un nombramiento deshonroso para la República, frustrándolo. Entonces no pudo Aznar colocarse la casaca diplomática; se la ha colocado en época de Franco.
EL MONO MILICIANO Y LA CAMISA FALANGISTA
El azañista fervoroso transformóse en maurista acérrimo redactando escritos que contra el Gobierno Azaña suscribió don Miguel Maura. Este, a través del banquero don Valentín Ruiz Senéri, proporcionó a su flamante colaborador el cargo de secretario en la Compañía tranviaria de Madrid.
Una mañana de julio de 1936, varios días después del 18, en que, según dice, "juró servicio completo a Franco", presentóse Aznar en mi domicilio madrileño de la calla de Carranza número 20, pidiendo que le recibiera. Extrañóme su visita, porque no nos relacionábamos. Le recibí y acongojadamente -me expuso sus cuitas: temía que los anarquistas le asesinaran, pese a haber facilitado -¡otra prueba de su indomable lealtad ¡- la colectivización de la Compañía tranviaria. Los socialistas dependientes de ésta le amparaban y varios de ellos habíanle escoltado hasta mi casa. Bajo su protección, sentíase segurísimo durante el día, pero resultábanle terribles las noches en que los cenetistas iban en su busca por todas partes, viéndose, obligado a mudar de refugio diariamente. Le aconsejé que no saliera de día ni de noche de la oficina, instalando allí mismo su dormitorio, pues los obreros socialistas de cocheras y talleres le defenderían. Parecióle admirable la idea -algo digno de admiración he de producir yo- y recordó que podía montar un holgado aposento entre su despacho y el inmediato cuarto de baño . Al cabo de cuarenta y ocho horas vino de nuevo, acompañado por su escolta de tranviarios socialistas. La tranquilidad había vuelto a su espíritu y quería darme las gracias porque la solución que yo discurrí para su seguridad era perfecta. Pasaba las noches confortablemente y sin sobresaltos.
El Frégoli navarro apresuróse a vestir uniforme de miliciano -un mono u overol de dril-, igual que los demás miembros del Comité obrero colectivizador. Con ellos se presentaba en el Ayuntamiento, y al entrar en el despacho del alcalde era el primero en saludar milicianamente, brazo en alto y con el puño cerrado.
Persuadió a sus "camaradas" del Comité de la necesidad de trasladarse a Bruselas para tratar asuntos con el Consejo de la Compañía y, llegados a París, les dio esquinazo. En la frontera francesa, que repasó camino de Echalar para internarse en territorio faccioso, aún echó pestes contra Franco. Dos días más tarde aparecía en Zaragoza ostentando camisa azul y mezclándose con jerarcas de Falange. Sin embargo, hubo falangistas que desconfiando de su juramento de servir a Franco, prestado in mente, le metieron en prisión. Pasó mucho miedo, sobre todo en Burgos al ser sacado de su misma celda don José Elorza, ex director de la cárcel de Madrid, para fusilarlo por el horrendo delito de haber asistido al entierro de la esposa de Largo Caballero.
Teniéndose en cuenta los méritos de su hijo mayor, "camisa vieja" de Falange, y los contraídos por su cuñado, el antiguo futbolista Chomin Acedo, que se hartó de asesinar a prisioneros republicanos en Haro y otras poblaciones ribereñas del Ebro, fue puesto en libertad Manuel Aznar, el cual, no sintiéndose seguro en España, huyó a Francia, desde donde enviaba a periódicos falangistas minuciosísimas crónicas de combates de nuestra guerra civil, cual si los hubiera presenciado. Si al mariscal Joffre no le satisfizo la descripción de la batalla del Marne que Aznar le hiciera, a Franco le placían cuantos quiméricos relatos de combates le presentaban como magno estratega y supremo héroe. Ningún vanidoso desdeña lisonjas aunque provengan de truhanes.
La magnanimidad del Caudillo permitió al zascandil de Echalar volver a España y a poco lucir la ansiada casaca diplomática, primero en Washington, como ministro consejero, y luego en Santo Domingo y Buenos Aires como embajador. Actualmente lo tienen presidiendo la Asociación de la Prensa de Madrid.
Entre sus mayores vilezas figura un artículo que, lleno de injurias para Fernando de los Ríos, escribió a raíz de la muerte de éste, de quien afirmaba que "cayó en el más grave y desnacionalizado menosprecio hacia cuanto España ha sido, es y habrá de ser,'. Eso decía de un español insigne, abrasado en amor a España, el inmundo autor de El jardín del mayorazgo.
Y a semejante Perillán, con ficha tan repulsiva en periodismo y política, se le denomina maestro en las columnas de Arriba. A tal maestro, tales discípulos. ¡Buena pro les haga!
(Indalecio Prieto. Convulsiones de España. Tomo I, pág. 327-332 .27 de abril de 1955)
Más información en http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Aznar
17/04/2007
El imPPerio contraataca
Las nuevas tecnologías se incorporaron a la política española en las elecciones generales de 2004 cuándo el PSOE vía sms destapó las mentiras del gobierno de Aznar sobre los atentados del 11-M, lo que le costó al PP las elecciones. Ahora el PP contraataca en internet con el siguiente vídeo:
Estamos en un país de locos. Se pierden (o se ganan) unas elecciones si los terroristas que masacran a los ciudadanos son terroristas islámicos y se ganan (o se pierden) si son de ETA. Los medios de comunicación defienden una tesis si son afines a un partido o defienden otra si son afines al otro.
Ahora para recuperar su prestigio perdido, en vez de reivindicarse, el desprestigiado PP trata de desprestigiar a quien le desprestigió (menudo trabalenguas).
Qué más dan los salarios de miseria, la vivienda por las nubes, los inmigrantes ilegales trabajando como esclavos, las drogas invadiendo nuestras calles, la inseguridad ciudadana, el fracaso escolar, la pérdida de valores y de esperanza de nuestra juventud... Eso no le importa a nadie, porque nuestros políticos y nuestros periodistas consideran que a nadie importa.
Qué más dan las víctimas del terrorismo, salvo para utilizarlas en la arena política. Qué más dan los ciudadanos salvo para pagar con sus impuestos la tarta que siempre se reparten los mismos, que por cierto jamás van en trenes de cercanías.
Nuestros periodistas gritan sus verdades para atraer anunciantes y prebendas de nuestros políticos, y nuestros políticos sólo luchan para conseguir un trozo más del pastel que su adversario. Pero luego todos toman juntos sus cafés de 0,80 en el bar del congreso
Como diría Unamuno: Pobre España.
22/04/2007
Máxima mínima
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Enrique Jardiel Poncela




